El poema que te escribiría no se podría escribir
Las biromes tienen un cubículo de tinta
Que tienen un volumen cierto
Y no alcanza
Y las máquinas de teclas
Tienen baterías que se enchufan
Las madejas eléctricas cesan su estiramiento en centrales nucleares
O descomunales maquinarias hidroeléctricas
Que no alcanzan
Y la hoja de papel
Con su límite horizontal y vertical
Resulta insuficiente
O todo lienzo digital
Que guarecido entre persistencias electromagnéticas
Tan volátiles y exiguas
Una extensión sin límite
de cada estímulo en mí
de cada ánimo en mí
de cualquiera de mis células
si pudiese experimentar una cercanía
contrarrestando al nulo aire
contrastando la prisa del viento
con el riesgo de caer a un abismo
de cornisas de tu piel
de aventurar una yema por tus espaldas
o amanecer bajo tu cuerpo, sólido
con colores de brillo mate
de enrulados senderos
de tu corazón bombo legüero