jueves, 22 de agosto de 2013

marca personal

dejo mi marca con marcador, tintura fulminante de vivencias, fotograma que tiembla en las miradas, ojerosa de historias, desvelada de sapiencia, maremota desde allá hasta allá, de acá para acá, de nuevo y como nunca, así siempre de a colores y con qué.

venenosa virtud de la llaga, ventajera amortizadora de salivas, impulcra vecina de los dentáculos. entreveo mediante los inocentes que tu ciego paso se endsordece de clamores, el pueblo asomado a cual única ventana, y en ella tu sola oportunidad se desploma como gota en la sequía, tu única gota de intenciones dilapidada en relojes de arena rota.

vidriera que no se conoce la tuya. el sol se apega los brillos a tus límites, y esa transparencia cortante de tu piel es un consuelo, un fusilamiento a cual sea la penumbra que te estuviera rodeando, como si fuera redondearte una cosa alcanzable.

tareas desperdiciadas, deshilados los lados, deslucidos los líos, hilacho lo hilo que queda prendido aún al embrollo en rollo. me sumo al ribete, me monto a un firulete, y ya todo está escribido.
que para eso he venido. para nada corregir. para amarrarme todo de los costados quebrados y agarrarme lado con lado y poderlos pegar.
y sujeto del resultado que hubiese resultado, poderlos despegar o poder despegar o podernos despegar, como sea que salga

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