el cielo anda de lluvias
los árboles aplaudiendo al viento
los perros montados en altoparlantes
aullando a esa luna que no vino
las terrazas sacudiendo gatos
los broches fingiendo pajaritos
y en mi mente persignándose en fila
velas erguidas callándose la boca
velas mordíendose su lengua de fuego
la cortina que se incendiaría apenas mece
las sirenas que sonaríamos giran sordas
las sirenas que soñaríamos las imitan
escapan todas sin haber venido nunca
como esa luna invisible de los perros
y nosotros que urgíamos por preguntarle
¿quién es aquí el infame?
el mundo es un círculo impaciente
todo se cansa al fin
comienza en masa cuneiforme
nos soprenden sus epítetos
su farándula consiguiente de fascinaciones
que degluten las cuestiones
que degluten las cuestiones
¿donde conseguiste tal maravilla?
¿y por adónde te constituiste?
¿y, hola, permiso, vos sos del mundo también?
y acaba todo con los barrotes
esos que de cansarse no saben nada
que nos entera de la nada
las letras alrededor de éste se unifican
en un anillo saturnino y giratorio
que visto desde aquí
planeta cojo y rebalsado
me enamora de las ampollas
y algunos números
me enamora de las ampollas
y algunos números
que también por ahí flotan
no se ve sólo eso
el cielo está pariendo, se le nota
es el tren que se le animó a la vía láctea
asomando al mundo por la vagina nebulosa
este tren amador del susurro
este tren amador del susurro
y su motor como única repuesta
y qué ganas tenía yo de sus manos
a las inquisiciones de los sublimes
desde sus escondites infinitos
infiernos paradisíacos
para todos los curiosos
que lo miran por bebé
y qué ganas tenía yo de sus ojos de metal
de sus maneras contestatarias
de fatigarme de fustigarme
de fascinarme diciendo que no
por olvidar que
fascinante es quien fascina
basta ya de hazañas
me arrojo en encomienda
fascinante es quien fascina
basta ya de hazañas
al Señor del musitar
al Dios de que no hay papel
al profeta que amparárame los remos de bote anclado
al profeta que amparárame los remos de bote anclado
el enviado de los esquineros
al elegido de la sopapa espiritual
repartidor de los volantes con la posta
prohibido arrojarlo en la vía pública
al papelito
al Dios
a las muzzarelas que atraviesan Buenos Aires
conservando su calor
llendosé la nube señora
su alta cornisa me regodea
tiempo hacía que no me desnudaba ante una nubedesnudo y no de ropas
desnudo y de cemento
aullándole yo también
a esta trampa de nostalgias llamada vida
a las llagas del cielo
al reflejo de la noche en mi piel
al acento habitante en todo lo que digo
que puede que no escuches leyendo
por las dudas revisate los auriculares
quizá fuéramos de fósforo si escucháramos tanto demasiado
pero no pido ninguna cosa
sólo que me estaba quedando dormido
y ahora que despierto me voy quedando
sólo me fijo que quien oiga
se considere sucedido
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