viernes, 20 de febrero de 2015

Puede pasar

Un susurro destella.
Es más que un silencio fuera de servicio.
Tu aliento se regala en kilos.
Te vengo conociendo desde hoy.
Poso mi paso tras el tuyo.
Paso por paso, pozo por pozo.

Mis miradas mirando tu mirar.
Me venís conmoviendo desde hoy
Convidando me venís.
Desde acá hasta allá.
No es mal rango.
Como un festejo, es.
Una fiesta verde, un festival de la dulzura.

Caminamos entre flores.
Las flores mandan.
Nos sacan a salir hoy.
Porque la luna hoy no salió.
Sin testigos.
Sin la virulencia de su arena.
La luna que no vino nos saca a pasear.
Sin sugestiones.
Sin sus gestiones.

Te conozco de recién y no te detenés.
No me detenés.
Almita confiada y tuya.
Monocular de los amaneceres.
Micrófona de los arrullos.
Importa todo nada.
Ni el árbol de la soledad
(que cae hecho hartazgo).
Ni mi edad
(nimiedad).

Ni 
un paisaje puro 
una hora que pasa
un licor rojo
una tarde suave.

Ni yo
que no me saco nunca
pero vengo a sacarme
bajo el sol

Ni yo
que no me seco nunca
pero vengo a secarme
bajo la luna

Ni yo que no te sigo.
O de cuando en vez sí.
Pero vengo a seguir
a regalarte alguna cosa
mi propiedad pavada
a que me torees el corazón
a que un dolor bese al otro

Aún nos queda tiempo.
Reír con descontrol.
Esplender bombillas.
Hervir al sol.
Renacer la rosa.
Tener una forma.
Sonar campanas. 
Creer en los héroes.

Olfatear la labor de una mañana
Registrar un infortunio.
Tener ganas de tener tenedores
y poseer sólo perezas.
No pisar el césped.
Irse al pasto.
Tumbar en la timba.
Lejos de los lujos.
De la cama a la cana.
Gracias a las racias.

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