no puedo esperar el frenesí de lo desinventado sin reclamar una palabra al diccionario.
el grano rellena al poro embebido en la bebida
intento de ironía pública, a eso deploro con mi cántico
y me vienen los dichosos con sus esculturas de papel
y me viene Dios de quien se sabe "no sé si se existe, pero para qué vamos a descartarlo".
Qué centurias fueron éstas, las que dominaron últimamente nuestro territorio
o qué territorio éste, el que estrujó nuestras centurias
vecinos en guerra incendiándose las primaveras
pero cuando las flores se regalen a cada esquina
ocurrirá tal vez la guerra de la bencina
al delantero, metegolista metegolero, no saben ni llamarlo
tratando de tararear al atareado tratado
se me hace el vanguardista de la vergüenza
y me harta los cuadrantes dimensionantes
y los márgenes imparables.
me acomodo los sucesos y te incomodo:
¿traes tu propio paisaje?
¿tus sonidos propios también?
¿acolchonás tus derrumbes y el barullo de tus roturas?
flexibilización ya para los tubos por donde viajan tus nervios
libertad ya a todos tus tequiero
ay mirada tuya, que tantos la vitorean
pero quién ma salvaguardará de sus títulos y sus obtenciones
cuánta pondré garra al enfrentar de los declinadores
(y el reglamento de los declinadores)
si declinada tu boca hace victorioso a todo enjuiciamiento
si declinado tu aliento
(inclinado aliento, y fogoso y victorioso)
vencerá a los vencedores
en el mundo de los quiénes
todos saben quién es quién
pero nadie cuál es cuál
viernes, 3 de julio de 2015
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