sábado, 2 de abril de 2016

La cosa agendada

La candela agranda las áreas vislumbrambles de un rostro. Éste tiene boca, tiene nariz y tiene dos ojos. Uno mira lo que quiere, el otro lo que puede. Los perfumes que intermedian el rostro con la cosa, por la nariz se huelen. La cosa no se masticaría con los dientes de la boca, ni aunque todas muelas fueren. ¿Cuál es la cosa? No quiero ser un interpretador. Ni armar concepto de vanagloriadores. La cosa es el aparato de la nada. Una razón muda, un sonido callado. Con destreza destroza la entereza. Sirve un vaso. Se toma otro.

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