No pudiendo despertarme, me acosté
Me saltaron todos los perros que atestiguaban esa plaza
Me quise ver recorriendo el país de tu cintura
La bravura roja de tus miradas
Pero esa intención quedó nonata
Queríamos estar contentos
Pero nos podíamos despertar
Nos susurramos adentro de un silencio incómodo:
El amor es lo único que se gasta cuando no lo usás
Nos susurramos bajo la sombra de aquella manta otoñal
Pero sin decir nada
Había una palabra sobre tu boca pero tu lengua estaba adormecida, y mi oreja la imaginaba:
"Disparate"
Algún sentido de esa palabra se recostaba entre tus dientes.
Eso pensabas, pero no entendía yo, en qué sentido cuál...
Viré
Como un catastrófico científico atolondrado y requisándose todo
Mi voluntad, mi nacimiento, mi debilidad y mi punto muerte
Se me viene cayendo encima mi voluntad como un gran ropero de cenizas.
Lleno de peluquerías clausuradas y yo sobre mi cama desnudo y miedoso.
Y el ropero cayendo sobre mí y un fantasma susurrando.
"Hay que vaciar ese ropero.
Hay que vaciar ese ropero que cae, aunque sea tarde.
Aunque sea tarde, hay que vaciar y reparar ese ropero."
Nace en el turbio barrio de mi ansiedad
Y bajo la lluvia antedicha y acechante
Un barro donde el sigilo queda fuera y expulsado.
Apaisado yo como una hoja oficio
Y me abollo y me escribo una carta para vos
"El nervio ciático nos va a cagar la vida
O con toda la furia, develar la quietud de la inquietud
Como el segundo próximo, que es una amenaza de muerte"
"Qué color te gusta?" Me hubiese encantado preguntarte
"Me regodea el ámbar!" Habrías capaz dicho
"Me urge ámbarillarte entonces. Y urgir es un verbo raro." Habría contestado yo
"Con cuál mano posta harías tal movimiento? La que renuncie primero a su subjetividad de acariciante? la que profundizare antes los delirios de la extirpe pintora? La que estuviese tal vez más cerca del corazón? O la más y mejor conectada por sanguineoductos venales?" Por ahí seguiríamos, por ahí...
Pero no. Qué fútil fue lo inútil. Qué abecedario macabro es el que deja caer sus hojas de otoño ilegal como truculentas momias que recorren la vivienda mientras hay más soledad en el centímetro de tela que separa nuestros cuerpos desnudos, que en mi renombre o en el tuyo, o las palabras con ché del diccionario, cuyo significado figura en sí mismo, vaya complejidad la de su aurora, que sirva de metáfora para comprender que significar dignifica, y que lo que está al revés se burla de mí.
Una voz de cristal sobre mi voz inexacta.
No hay diamante, ni demonio en todo el mundo que pueda quitártelo.
De mirarte ya te veo deshilachar mi estoicismo
Subrepticiamente, emprender la dimensión de la infinidad sobre el contenido de mi cara
Me desprendo de mi contemporaneidad, de mi ahora, pues no tengo experiencia aniquilando, ni sé cómo reacciona toda la inmensidad ante la falta de razones
¿Me voy o no me voy?
¿Estoy dudando o sólo sacrificando mi traslado a la investigación tautológica?
Falsasionismo ven a mí! Soy sólo un difamante o el salvoconducto de la joda?
¡Inexacto todo!
No quiero ser niñero de la niña Muerte
No soy un símbolo alfanumérico
Tengo algo finito en mi dominio y vacío el otro bolsillo
¡Inexacto! ¡Inexacto! ¡Inexacto!
¡Somos los que detestamos esta injusticia a la que nos estamos encadenando!
¡Sí ya lo sé!
Pero sólo saberlo es insuficiente para apelar a la condena.
Exacto... exacto... exacto...
sábado, 16 de junio de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario