Cambiaste música por alguna cosa declinable. No me olvidaré jamás de aquellos ojos que vendrían rotando desde hacía siglos en miles de mentes como aquella mañana, la mía. Pienso que no tengo que pensar por qué tus cambios de colores, por qué de tu razón camaleónica. Pienso que no tengo que pensar que me intuís poca cosa, desmedro de gajo de rodaja de migaja. Pero te quiero ranchar, desearía rancharte toda! Rancharte toda la casa algún domingo de la hermosura. Recostarme para siempre en tus prominencias tuyas, y que cada cual haga sus cosas, o que juntos las nuestras. Cada estímulo se bifurca en mi cabeza como dos diodos contrapuestos pero contagiosos de lo del otro. Sigo así y pronto relajar necesito. Pronto pido, dame cancha. Dame bola, dame la bola, lanza, lanza la bola chica. Quiero danzar la bola, quiero que juguemos a que uni es el otri y no entendemos nada y jugamos y ni entendimos nadie y jugamos a juzgarnos, quiero de eso, quiero juzgar con vos a que jugábamos a nosotres tres, vo y yo y nosotris trus.
¿Y te puedo conjugar? Dale dale dale
Yo te jedo
Tú me jedes
Ella le jede, él le jeda
Nosotris nos jedimos
Vosotros os jedísteis
Ellos se jedan, ellas se jeden
Y por aquí insinuando este manicomio se instauraría la cosa de los vientos, el condominio de los deseos en viaducto de la rotación terráquea, inmensos ductos del prototíupulo semieje de compensación láctea y conspiración solar. Ningún pasadizo alguno dictaría más negrura que la de este espacio baldío atiborrado de vacío. Iremos a través de este puro naufragio como espermatozoidas eyectadas hacia la altura de la luna, atravesando todo lo nimio y venenoso galopando por el pasillo de los camellos de la suerte y su cielo y sin más abecedario que nuestras voluntades, quienes huyen por el raso mérito estelar. Pero si mi muerte me manda un wasap se disipará todo a la verga, disputándose mi carne entre algún sonido sordo y mi ruido último, como si la sagacidad finalizadora dependiera sagazmente de la calma calmante.
¿Cuánto tiempo llevo aniquilándome en la tierra?
¿Cuánto dura esta balsa que gotea las duraciones de los acontecimientos? ¿Es la barca goleadora del tiempo, o sólo su puntapié inicial? Le hundiría los flotaflota de a mordiscos de colmillos poligámicos con amor a los sabores.
¿Qué digo?
Que hemos
Que no sé cuándo ni cómo
No sé si sigue o no
Ni sé menos qué hemos qué
Pero sí sé eso, que no es poco y es mucho quizá
Sé que hemos
Habrá quien no haya, pero nosostres sí
Nosotres hemos
lunes, 3 de septiembre de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario