tengo la mente en un rollo de cifras,
una ansiedad de lo más natural,
con indiferencias en un pómulo
e infidencias en la pera
pero el tiempo no se quedó
y no pude abrazarte la brazada
esa que ya no nada
y así dimensioné
tu repentina dimensión
de que está tan mal no soñar
y la mía, no tan sagaz
de que soñar no está tan mal
aunque se paga con dolor
y cada charla que no me diste
me derrotaste
y yo ahora ando que me tropiezo
con mi propia fisiología
no de la garganta que me traga
no de la nariz que me huele
si serán los músculos o tendones
o los núcleos de protones
o tensión de pretensiones
pero con superpoderes en la culpa
y con el seso vivo
a quien le tienta más tentarse
que la propia tentación
y no para de no parar
y no deja de no dejar
a la máquina de su chapa
a la humanidad de su piel, de su sangre
a cada miel, su abeja
y nunca importa ninguna cosa
si sólo siempre quise
tomarnos de la risa
y atravesar la noche
agarrados de la birra
sábado, 17 de agosto de 2019
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