Un viejo en el subte se me acercó hoy y me pidió una manera.
Yo venía distraído mirando cómo pasaba la velocidad por la ventanilla, y no reparé en esa propuesta extraordinaria del tipo, si bien escuché manera y entendí manera, mi cerebro transformó todo de la oreja para acá y ya estaba metiendo una mano en el bolsillo para facilitarle unas moneditas al viejo, automáticamente el viejo también movió su brazo y me mostró el plano de su palma, no no, me dice, no busco monedas, busco maneras pibe, me dice eso el viejo y mi mano se queda atrapada en el bolsillo, y yo atrapado en mi asiento, atrapado en esa escapatoria a las convenciones, en esa extraploación a lo dado, sin saber lo que hacer, intimado, asediado por su búsqueda.
No te sobra una manera para un pobre viejo? me vuelve a preguntar, ya bastante desganado, con la seguridad de haber errado al escoger al interrogado, y se va caminando con pesadez y me quedo yo ahí boquiabierto, inmóvil en ese frigorífico subterráneo que me llevaba al matadero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario