Paja es eso de escribir unas pocas líneas, las mínimas necesarias para satisfacer la propia necesidad, el ímpetu vinculante de escribir, a cambio de ordenarse un poco, encauzar un tantito las ideas y ponerse a escribir alguna buena historia, o al menos un escrito que sea mínimamente respetable.
Doble paja es estar en la situación antedicha, y además ser conciente de ese estado, y avanzar a pesar de eso en el desarrollo de las representaciones esbozadas en el primer párrafo, sin disciplinarse un ápice para torcer el rumbo autocriticado.
Triple paja es sumarle a esa conciencia la tragicomedia de servirse de esos mismos fundamentos, de cada uno de los argumentos expuestos anteriormente, para armar un inútil pequeño relato de sólo tres párrafos, equivalentes a la tripleza misma de la paja, para seguir reproduciendo y reproduciendo ad eternum el germen de la pereza, esa impretérita e intocable paja fundacional.
Cuádruple paja es agregarle una oración más, a pesar de que no haya más nada que decir, y que para colmo rompa la estructura del cierre anterior, por el hecho vergonzoso de haberse quedado con ganas de un poquito más, siempre ganas de un poquito más.
jueves, 21 de febrero de 2013
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