miércoles, 20 de agosto de 2014

barro renglón

te rebúzno hoy, basto renglón
te obsequio hoy mi graznido de pato 
mis hurras de brujería te regalo
te reparto ardiendo los buzones de cartas tiradas
yo, uno más que no entiende lo que hacer
yo, uno que pide, me hacés la comida? me hacés un favor?
yo, pícaro fulminado
yo, pingüino petrolífero
yo, auspicio de risa de varieté
pero cilindro mortífero 
donde habita el cínico
donde agita el cónico
donde está un changuito soñando
silencio que el changuito duerme y sueña
venís titilando en tu nave 
en tu órbita oblicua
arribás arriba, pisás mi arena, plantás bandera
un dedo manchado de vino
una casa de lajas 
vértices que transforman o puedan transformar un cuadrilátero en un cuadrúpedo 
polígonos que se vuelven caminantes
y la tormenta en un cincel de protones
la lluvia, su rostro de agua, su pata en el suelo
podemos preguntarlo todo
podemos fugar a lo que jugábamos
podemos pitar las semanas
podemos hundirnos a bordo de lo peculiar
podemos apoyar los labios en silbatina al denuedo esfuerzo de los sitios sitiados
podemos levantar paredes de caldo
repetir malentendidos mal entendidos
repetir mi condición de desorientado
repetir las férulas que abanican los calores paquidermos
usar biceras que espantan al sol
usar las vísceras de un poema largo y maldito
usar un escondite
un brazo bravo del río
un desequilibrio
enunciar
lo encima
de la calma

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