miércoles, 20 de agosto de 2014

visto

lo ví
lo ví morir
una lluvia de bálsamo se aprovechaba de nosotros, los desprotegidos
moría el inocente y estábamos allí, como los dedos rebuscados de una mano ajena
como las falanges desprolijas de una mano equivocada, así nosotros y él moría
él y sus dedos, dedos verdaderos que cesaban de apretar

yo presencié la muerte
su corazón apretujado por dedos de otro
siluetas estrujando su alma de mameluco que se iba
su cabeza giratoria que se cae
su cuerpo que se hace pelusa

el tiempo es demasiado ancho para cualquier vida
las vidas resbalan, las vidas se caen
enfrente mío, que a veces me digo
no des bolilla al bolillero, me digo 
como si tiburones de pimienta no estuvieran atravesándolo a cinco metros
como si no tuviese enfrente un hombre ahuyentado
como si fuese lícito brindar por la escaramuza
como si no trayese yo piel avícola

se desnuca el santo delante mío
y recuerdo al sol y a mi ventana,
a la luna y a mi terraza
y desaforo ante lo dicho
desaferro lo dicho de mi dentadura
aprieto un párpado
no miro nada
yo no curo con los ojos
pero sí lo veo y lo veo irse
se va con música en los ojos
sordo se va también
y aunque nadie pregunte nada
refuerzo
tener música por ojos 
y tenedores por orejas
o cucharas vacías por orejas
enfatizo y respondo a nadie
que aquello es la sordera

callado y necio lo grito a un mundo que permite descansar en paz
sólo a los muertos
y a los cansados ni minga
a los muertos y su soberbia de extenderse para siempre
muerte de los hombres, qué te diría yo?
que no sabía que era cierto
que vendías migas mágicas
que mentías a la oscuridad pero nunca a los mentidos
que te salen luciérnagas en círculo
a sopesar las llamaradas
y que una noche cualquiera
te llevás a uno cualquiera
que quizá se iba siempre
con una diferente
hasta un día que se fue
con una diferente

No hay comentarios: