sábado, 14 de marzo de 2015

sinfín

Infinitamente sin fin veo venís, sin fijarte nada por la vereda, no me hacés concentrar, se me nublan los cordones y apenas lucho por conservar mi nombre, mientras me pregunto cuáles letras adornarán al tuyo, mientras me pregunto ¿vas para el cielo? ¿o vas o venís? y no se me ofrecen tus voces, cuerdas vocalizadas habilitadas gratis, aquí no se vende nada, aquí todo se regala. Ninguna condición entre las baldosas que se intercalan personas como nosotros, y ninguna adivinación logran durante la tremenda empresa nuestra de repetir paso tras paso enfrentando frente a tu frente, en presencia de tu presencia, mi cara ante la tuya, presidenta de mis ojos, ilegal okupa instalada para siempre, y cada vez tanto más acercada, yo cada vez tanto más bizco. Quiero dar la vuelta y que andemos juntos como si algo, que me acompañes a cualquier lado vos como si nada. Traés un bolsillo que suena. Cuáles serán los acertijosos números que hagan cantar a tu telefonito. Cuáles los domicilios por donde cavilan tus pieses. Me declaro alterado, y no me altera declararme. Doy lo que sea por una copa por la mitad, me entrego entero a este plan, el plan de que no haya plan, de rescatar un punto de visitante con viento en contra de todo, por encontrar de todo en el viento, consumar tu atención con suma atención, y si alguno decía, por una mujer escapás de todo, alguno dirá, por una mujer es capaz de todo, de totalizar las desconexiones, de sumarizar los queseyó, de ocurrírsenos cerezas sin certezas, destronar al caso de la casi cosa, de incendiarlo todo aunque más no sea con fofos fósforos, y fosforezcamos así a nuestro supremo apremio, a su premio de cerveza, no rica, sino multimillonaria cerveza de malta esmaltada entre nosotros por fin.
¿qué mirás? 

dijimos fin

No hay comentarios: