Me culpó un juez parecido a mí de que me quema un incendio imaginario.
Fue ésta la frase suya: Amigo, esos que veo dirigirse hacia aquí no parecen personas.
Dirás: Éste se puso drástico siguiendo paso a paso rengo la receta.
Será pregunta buena para un dócil contestatario.
Será reseca y con anteojos para mí.
Pero no resolverá los parámetros de la impaciencia.
Uno vive de la falta de respuesta, esa la nafta nuestra.
Los árboles son grandotes y responden con otoño.
Las alas son tan mariposas como mariposas tienen las alas.
Los índices de los libros son orejas de sus páginas.
Toda vía eterna todavía eterna.
Y si quisieras prenderme fuego, pasarías la noche buscando encendedor.
Cansado, y muy tarde consultarías a la vecina.
Te prestaría con amor.
viernes, 5 de febrero de 2016
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