- "Un punto púrpura. Murmura. Una línea violácea. Susurra. Su ardiente semirrecta. Suspira."
- "Ya sé. Una batata"
- "..."
- "No me mires así. Fácil"
- "¿Qué sabés de mi mirada si la tuya no está?"
- "Sé que me mirás, y cómo me mirás, y también sé de tu batata."
- "Con un punto y una línea y una semirrecta no podés saber batata."
- "No pensé en eso. Murmura y susurra y suspira. Entonces batata"
- "Bueno, no es"
- "Sí que es"
Dos ojos cegados por sus párpados hacen que una mano se endereze torpe, pero de todas formas firme y con convicción. La mano ya está en el cuerpo. La mano constata la batata.
- "Te dije. No es. Es patata"
- "No me vengás a extirpar las apuestas con tus parónimos."
- "Y vos rajá de hacerme la psicología. Y sacá esa mano. Estás jadeándome el artefacto."
- "Sos tan astuto para barrenar en la pelotudez... Decirle artefacto a la batata... Me afiebrás la fiebre"
- "Las palabras son terrones que se preconizan al hablar. Si percibís maldades será padecimiento tuyo"
- "El mundo es una perla en un perlario. El humano cree que un paisaje es el interior del estuche en donde vive. Ahora descubrieron que el mundo es un mundillo. Y que el desagrado por reconocerlo es un ejército de pelotones armados hasta las muelas, y con un velo en su misión."
La mano nunca soltó a la batata. Los ojos que estaban abiertos, nunca parpadearon. Los ojos que estaban cerrados, nunca se abrieron.
- "Terminala. No con lo que decís. Vos sabés a qué me refiero. Hablo de la batata. Y de abrir los ojos."
- "No puedo terminar lo que no emp..."
Interrumpe un beso del que no se sabe más.
- "Si terminamos la batata, y no queda nada más, nos moriremos masticando los picaportes. Y mientras florece nuestro abismo estomacal, mientras toda bioquímica se vence me dirás, cuál es la lógica de tanto rasgo. Si en la cara la mirada está cerrada, ¿qué justifica en los ojos su adhesión? Si la mano va perdida y torpe contra una batata, ¿Para qué en su garra su enganche? ¿O en su mente su atención? Todo su celo absorbido en un puñetazo al explorador que murió de curiosidad."
- "No entendí, pero si abriera los ojos sería como darte un bastonazo de indiferencia. ¿Cuál es la lógica de tanto rasgo, me preguntás? Yuxtaposicionarnos a la primavera, que es muy turra y tirapiedras. Un día le vamos a afanar las banderas. "
- "En esa te acompaño. Por la puta órbita de la motosierra que nos merodea los altibajos desde que nacemos."
Sal. Llueve sal. Llueve sal sobre la batata, y se junta a la manteca, y se unta la manteca.
- "Vení acercate un poco. Estás ahí al lado. Pero estás a la intemperie. Todo empapado y con órbitas de glaciares. La ciudad te busca mimetizar con el que muere colgado de un semáforo. Con la novedad de los amanecidos. Con el susto porteño. Los vecinitos atados a la soga de su cuello. La ronda de imbéciles sacando mil fotos a la metrópolis suicidada. Y le hacen zoomes en el párpado, porque su ojo está cerrado. Ahí donde habitaba una mirada perdida. Esa que los cronistas decorarán con sus atuendos. Con sus pobres metralletas de párrafos suicidados y ciegos. El mundo algún día determinará la responsabilidad del esquema."
- "¿Del sistema?"
- "No. Del esquema. De los esquematizados. De la esquematización de los sabuesos. Se intuyen, como alpinistas adormecidos clavando témpanos. Con su caravana del despiste, su reflejo de lente inútil a la inutilidad. Podemos polarizar la lente, se agitan endemoniados. Y la única polarizada termina siendo la desgracia. ¿Desdramatizar la escena? No, procrearla. Una farmacia que vive de los condones. Y los pincha todos cuando acuden los atónitos a fornicar"
Manteca entre las uñas. Sal entre los bigotes.
La batata se come con la mano.
miércoles, 4 de mayo de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario