domingo, 3 de julio de 2016

Hepatotóxico

El ídolo meteórico, centinela del espacio, lagartija destructible, ¿cómo sé si estás digerible o dirigible? Telespectadores te telespectan con sus telespectores. Una vez me hundí en tu pozo. Me embarré en tu barro. Malolí con tus mugres. Pero también jugué de jugador. Atajé los atajos. Te acaricié los frasquitos con veneno. Te choreé uno. Y lo predijiste después. Me mensajeaste sin tecnologías. Una metáfora de tu diplomacia. Mi hígado y su estirpe. Mi hígado renunció. Me deja un hueco hondo en donde se amontonan los dolores. Mi piel teledirige sus flechas. Mi almuerzo, su dieta. Y mi alma se dobla en dos. Te pido una tregua, genio de las enzimas sobrenaturales. Te adoro excesivo. Volvete, amigo, que yo te invito con un buen vino.

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