sábado, 27 de mayo de 2017

¿Esto?

Una serenidad escrita en una servilleta
Destacando su migaja adusta a la sedición
Redimite estatua caída -como que le dice-
Lejana de mi alcance como Bélgica
Una sonrisa de arroz en el plato
Un puño convertido en persona, el comensal
¿Cómo se puede ser tan reacio al formato?
Y quedarse sin preguntas, al reparo de respuestas.
Una voz repleta de silencio regala mímicas al necio.
Un certificado mamotreto lo enjuaga por la cervical
Un deseo blanco le da atmósfera, le da agua
Y un gallo rojo que puede vivir en su corazón
Todo lo nuevo  se vuelve viejo
Materializado por materializar, magnetizado por magnetizar
El otro que estaba ahí se vuelve yo. Me vuelvo mí.
Viene a mi límite y lo cruza.
Recurre a mi nombre, como recurren al suelo los pomelos
Recorre los mejores barrios de mi cerebro
La levadura de la lengua frita
El especialista en inconscientes
Me da un soliloquio de secretos y bravuras
Y encima llueve, tiene usted razón.

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