domingo, 9 de julio de 2017

Tamaña

Te respeto, sorete, y quiero que sepas
Lo sensible que me deja tu partida submarina
Entre las paredes subacuáticas de un lecho de inodoro
Plantado sobre un mundo babilónico
Rebalsado de aconteceres que confabulan contra la humanidad
Traslado sobre tu plexo marrón y serpentino, mi grito absorto y parecido
Para que cuando te husmee el hocico absoluto de un perro cualquiera
Sepa aquel perro nocturno, aquel perro del hambre,
Que esa nave literaria hecha de prisas y mates ligeros
Lleva en su tumba amontonados los lunares de mi especie
Y quiero que sepas también, respetado sorete
Que nunca puede un destino ser errado
Y si bajo una resina de relámpagos se atendiese a esta nota
Explicada por una caca sufrida
Como un panfleto lleno de epitafios pero aún sin tumba
Bajo tu torso de secretos, se tendiera impecable
Un clavel del aire arrasado por tu estadía

La historia sigue crónica y exagerada
El perro lame
El perro asume la herida
El perro huye
El clavel se lamenta, te hubieras ido sin mi piel
El perro voltea
Un gráfico los representa
El perro cóncavo
La flor convexa
Dos geometrías atravesándose los perímetros
Pisando el pasto que hay que pisar
Para desabrocharse los escombros
Con la luna de testigo

Mil motores ansiosos jamás se darán por aludidos
De estos hechos suntuosos que suscitan primaveras
Ni la redención aérea de su movimiento
Ni los tatuajes de espuma que llevarán en la voz
Aquel par de enamorados
Que se encuentran hoy como se encuentran cada mañana
Una avellana y un vetusto

El perro dirá en cada beso
Siento toda la cordillera adentro de mi boca
Tan cierta es ella que ya ni creo en mi ladrido
Soy el insumo de una estrella remota
Ya no ladro, soy el viento en un silbato

La planta voluptuosa cada vez más
Expandiendo sus pétalos hasta donde el cielo se procura
Prescindiendo de toda brisa arrojándose a todo viento
Alzando su tallo a la boca animal que la muerde apenas
Aquél de patas ilegibles pero de ojos poetas
Y el clavel como el jinete infrecuente de esa noche derretida

La historia vuelve a la realidad real
El perro masticando caca
Empapelada por un tallo de clavel
Enamorado como todo perro
Sí, de todo lo que mastica
No, de su moraleja de ingredientes

No seas ahora inhóspito, perro incierto
Pues esto escrito es tuyo todo
Tamaña y obesa injerencia
Sobre el cinturón de huesos que te bordea
Y siendo entonces antes yo el escrito,
Y yo ahora el perro que hizo esto
Te guste o no te guste, ciudad panóptica
Mirame irme

Y así se va esquivando humos
Pues en la esquina de los motores
Un auto y una moto se echan besos
Mientras sus dueños los datos del seguro
Y en tanto la luna se esconde avergonzada
Bajo las uñas negras
Del perro peregrino

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