Me encuentro una llave en el piso
en una ciudad, en culquiera
una llave común,
una llave como una llave, de esas que abren y cierran
La agarro.
Sigo caminando, pateo un candado
Pienso en las casualidades, no mucho
lo agarro.
Como haría cualquier otro, trato
intento,
Dale que dale, pero la llave no entra.
Nunca entrará en ese candado.
Esa llave y ese candado no se quieren.
No es que se desprecien, en realidad,
es que hubiese sido mucha suerte....
Los tiro a un lado, ya no me sirven
primero cae la llave,
se posa en el suelo, luego del bochinche
el candado, sigue en el aire,
bailó algunas vueltitas,
zarandeando bajó
calló justo arriba de la llave,
se quedó quieto, también en el piso.
La llave quedó abierta en dos,
Un pedazo a cada lado del candado.
Pensé de nuevo en las casualidades,
ahora un poco menos convencido.
viernes, 24 de agosto de 2007
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