Un clavo,
no escucha recomendaciones, ni críticas,
no ve su alrededor, no me ve,
no siente mis dedos, la pared,
no gusta ni saborea el ladrillo,
no huele aquel perfume.
Es un clavo.
Sostiene.
Yo,
que más acá, que más allá
que no lo inclines tanto
que queda feo, ahora hermoso
que no tiene luz
que hace frío, que tengo calor
que quiero un mate, pero amargo
que está muy dulce
que la humedad, ese olor, desagrada.
Soy esta habitación entera, y soy yo.
Necesito un clavo.
Vos,
leés sobre un clavo,
leés sobre mí,
ya no leés,
empezás a escribir
la historia que faltó.
viernes, 10 de agosto de 2007
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