La tristeza cuando viene se agarra de la nariz
Tira para abajo y todo esta enganchado de los ojos porque se empiezan a quemar, a derretir.
Las orejas se enfrían, la mente se opaca, se llena de humo y de cebollas
La sangre hace huelga y se aglomera en los dedos, pero es tanta la concentración que los dedos tiemblan y el corazón se impacienta, ya no puede beber, ya no puede vertirse sobre el cuerpo.
La tristeza sigue en la nariz mientras una pierna se acalambra, mientras pasa un recuerdo helado que congela la frente, seguido por una furia marrón que nace en alguna parte y te rodea la nuca.
No es tristeza si tiene explicación, si está cubierta de certezas, si es hija de la justicia.
Tampoco es tristeza si te mira de reojo, temerosa, o si se ubica demasiado lejos.
La tristeza es una presencia oculta pero imborrable. Sólo sabe mirar de frente, y así te envuelve.
Apuntando siempre a la nariz.
Enloqueciendo.
domingo, 20 de mayo de 2012
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