sábado, 1 de septiembre de 2012

Preguntándole al Lobo

Cuál es tu ferocidad, Lobo, te ha de preguntar
la lengua desacomodada en mi boca
mis encías rellenas de sangre
mis dientes atornillados
apretando al cuchillo que llevo
con el que he de acuchillar
hiriendo a muerte a tu proceder

Lobo feroz, Lobo sediento
Lobo antioveja
te voy a preguntar
consultas filosas
que rajan tus demonios
a tu infierno entrevistado
y tu furia, y tu ferocidad
asomarán hirviendo
culpables de sí mismas

y ya entre mis muelas coronadas nace mi juicio
escupiendo el veredicto inquisidor:
Efímero Lobo de la luna
por qué vos Lobo confundido, pero Lobo de verdad
en vez de volarle el rancho a los chanchitos
(gorditos simpáticos de grasa
antihéroes mamíferos del ganado)
no se lo volaste al Cazador
(alienado fascista antipueblo)
a la Caperuza
(histérica putilla de los montes)
y a la Abuela que los parió

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