Yo te puedo escribir un poema
y te puedo recitártelo en la oreja
pero si no te puedo recitártelo
si no te lo puedo teledirigir en un susurro
o estampártelo con unos besos dondequieras
pues entonces no te puedo escribírtelo
no se me sale la tinta
al no poder concebirte
desnuda, entera, enredada contra mí
movilizadamente inmóvil
ni olerte no podría tu perfume
aroma de jazmines bajo tu oreja
secreto guardado por una abeja a quien sólo yo conozco
la única ella que puede husmearte el polen
robártelo un poco y construir la miel más rica
la que empalaga con tu gusto
la que con tu sabor me saboriza a mi conocida la abeja
pero sin husmearte
sin zumbarte
sin visitar tu jardín
no hay abeja saborizada
no se le mueven las alitas
y no me acuerdo yo entonces cuáles eran las letras esas
las que se encontraban mientras tanto en cada esquina
en cada escondite de tu piel
y se reunían formando las palabras mejores
las que describían el trazo
el dibujo de tu labio
besando y sonriendo
sábado, 1 de septiembre de 2012
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