martes, 16 de junio de 2015

Aplausos para usté

Usted para mi es como un aplauso, ¿me entiende?
Quiero decir
cuando mi corazón se da cuenta de usted
de inmediato deja de latir:
ya está aplaudiendo

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El análisis que hago es que el objeto de la indiferencia nunca puede ser el culpable de la misma, pues si éste fuera, aunque sea, mínimamente evaluado, dando

esta evaluación como resultado alguna justificación a la indiferencia, pues entonces tal trabajo del sujeto habría sido una proyección intensa sobre el objeto

y a eso (clarísimo habrá quedado) no se le puede llamar indiferencia, a menos que uno ande deseando ser tildado de fabulador o mentiroso; es ésta y no otra la razón por la cual no queda duda de que el objeto de la indiferencia entonces no debe ser ni siquiera mínimamente reducido a una medición cualquiera; es pues ésta la tendencia que

afirma que es una simple nada para el sujeto indiferente, una nada indefinible (incluso como nada) pues ante cualquier intención hacia éste direccionada, pues la indiferencia queda muerta, y no estamos ante otra cosa, que ante un encuentro, sea hermoso, sea doliente, pero encuentro al fin, entre un par de seres.

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El domador estaba en la pista, esperando.
Entra la bestia, los huesos se hielan.
El domador se pregunta:
¿Es el miedo algo que ha traído a esta pista aquella bestia?
¿O es el miedo algo que he traído a esta pista yo mismo?

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Quisiera entrar al mar por donde entran los peces.
Por el útero de pez mamá.
Darle mis felicitaciones a esa armonía de selva de algas
A ella le estoy suplicando ternura
yo, el venenito de los hormigueros vacíos
yo, que se me escapa un gesto
ante cualquier historia que parezca contada por un tigre
sentir es estar distraído
amar serán mariposas en el estómago
pero la soledad es un barril de bichos en la noche
atravesando los los violentos arenales de la soledad
con la belleza marrón de la lombriz en su escondrijo
con la húmeda intensidad, de decir la verdad a cada rato

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El que dice la verdad casi no dice nada
Pues no me da el tiempo para comprenderla
Es triste olvidar las canciones que uno cantaba
¿Eran éstos tus sueños, o eran los míos?
¿Eran cuáles tus llaves, mis llaves?
¿Puertas cuáles, cuáles cerrojos?
¿Misterios? ¿Caminos?
La vida es un quilombo
y los días de tristeza
me tienen por regadera

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Los hachazos son irreparables
pero cicatrizan con un poco de cariño
y media gota de océano
El reloj sobrevive siempre
y si en la bañadera puse rejilla
fue para que no entraran
tantos tiburones
son operaciones secretas
de mi zona más franca

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