martes, 25 de agosto de 2015

Camino

Camino por la siesta bonaerense. Susurro entre las hojas del verdor. Y veo asistirse las hormigas. En un puente. En un árbol. En la calle conurbana sin farol.
Siento el frío seco en mi pecho. El abrigo luce flaco, me olvidé. Que es invierno, soy friolento y que me olvido. De mi saco, mi pañuelo y que se yó.
Frío conurbano en la vereda. Paredes que ya el tiempo borroneó. Dos miradas, una vieja y un conejo. Dulce siesta, eso es todo alrededor.
Las hormigas conurbanas, mi amuleto. Doscientas quince, pude verlas respirar. Frío aire, cielo verde y un conejo. Amuleto bonaerense de la vieja que también.

Sigo viaje cuando entiendo. El camino ése que soy yo. Donde andan susurros verdes. La calle de una vieja con conejo. Una ruta fabricada con hormigas. Ese pasadizo móvil, ése soy yo.

No hay comentarios: