viernes, 11 de diciembre de 2015

Dice el grillo

El grillo dice que sabe de tantas historias de amor que por cada una lanza su canto.
Que por las tardes se apacigua para redoblar esfuerzos,  y por la noche retoma su rito, porque es entonces cuando el amor destroza a las personas.
La luna llora hasta en los días sonrientes, dice el grillo.
Un sujeto se le acerca y le consulta sobre la bolsa de comercio.
El grillo se apacigua, como por las tardes, y le convierte en oyente con palabras como éstas:
"Entre los polos el desacuerdo es magnético. Se monta como revelación sobre nuestro idioma, bajo el cual nos demolemos como las dinamitas que dinamitan los noticieros. Las injusticias nacen por la oreja, y son a solicitud de un monstruo que se hunde como minero en cerro de barro. Como monigote en montaña con laderas de pantano y de caídas en ascenso. La bestia pisa en falso y se rodea de espejismos. De dolores por adentro de la cabeza que no se pueden quitar ni soportar. Un hueso que se quiebra permanente y ruidoso ante cada figuración. Siempre seré un breve cartel torcido, o erguido como se pueda, entre las ruinas que componen el oxígeno del planeta, y los misiles que disparan los agilizadores del momento. Los que estigmatizan toda aglomeración. Mi cuadrado está imantado, hombrecillo, en fulminante desnivel, de suelo movedizo.
Para huir de acá no intentes nunca nada. Nunca nada más que tu propio invento."
Y el grillo siguió cantando pero el sujeto ya se había ido por la mitad.
Nunca más se lo vio por aquel lugar, por aquella noche, por aquellos ojos de grillo cantor.

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