Dijo un Cangrejo, de espaldas a la palita de juntar arena:
"Hoy me tocó ser cangrejo y la reputa que lo reparió. Se ve que los forros están de moda. Porque ahora somos todos igual y cada tanto toca Cangrejo. ¿Sabés lo que pienso de la igualdad? Que es tan ecuacionante! Que apenas la miro ya me pienso que me sé la verdad. Y no es que no me comparta lo que resulte. De hecho me resulta compartible y aquí me tienen monologando para detrás.
Tengo aglutinada mi almita entre esta coraza color caramelo, mis pinzas trenzadas al cielo, mi andar inmerso en lo invertido. Como si mi reloj se preguntara: Qué pasó mañana? Qué dicen los periódicos de que no traigo mi período conmigo? O si fuese un link de un Cangrejo? Haga click aquí para morir. Pero este es un lenguaje demasiado rígido y oscuro para que lo entienda el niño éste de la palita que tengo al lado."
El niño construía un castillo y observaba. La arena había crecido en lo alto y se erguía como una mampostería en la que el ojo niño espía hacía gala de sus propias pinzas. Amenazaba a la clandestinidad del cangrejo parlante el par de orejitas aprendedoras que todo el mamotreto de párrafos adivinaban.
"Igualaciones, niño, a que me refiero son las de la incógnita equis. Reinas del veneno matemático. Renacuajos del adjetivo mentira. Nadan sobre lo alto de la lluvia. Dejan caer del polvo que les sobra. Tienen heridas jóvenes que no se pueden curar. Es esa su verdad kinesiológica. Su destino de nieve temporal. Dos toboganes y un trébol de mala muerte. Mis variedades, mis causes sin causa. La razón de mi runa. Mi totem político. Quien me guía los pieses. Me finge los músculos. Me contrae los tendones. Me despedaza a pasos. El coxis de mi condena vertebral.
Tus manos son dactilares, niño. Tus dientes se pueden cepillar. Una vez ví mi brazo y lo consideré inevitable. Y aquí me ves ahora, hecho pinza. Pero no soy raro, niño. Raro es quien raramente se enrarece. Una vez miré al sol y dije, de cuáles luces se compone esta guirnalda? Sin creer que no era más que un yeite para masticación de los terricolarizados. No seas enfadable, niño, que no hay besos parciales, y nada se puede entrenar. Que tengo amarillo en los dientes y yo no me puedo cepillar. Con pinzas no. Así no me puedo cepillar."
sábado, 12 de marzo de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario