Le entendió todo y sólo atinó a preguntar:
¿Nada respetan?
Redondos los dedos flotando sobre el piano.
Cae sobre su cara el aceite de la negación.
O de la libertad, que da miedo a perderla.
Ninguna errata de las yemas, sin embargo.
Una melodía tierna como la tierra más sigilosa.
Lo habilitaba a acariciarse alguna realidad.
Repensarse...
Pues para eso estoy tan loco!
La suciedad me protege de Dios que inexiste
De cada Dios, dicho mejor!
Mucho es demasiado! Si sólo quepo por gravitar aquí.
Así es que al más mediato,
al más recóndito de los entonces.
Le entendió todo y sólo atinó a exclamar:
Dejen dormir!
miércoles, 25 de octubre de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario