domingo, 7 de octubre de 2018

Diseñábamos telebombas, y de tanto ir tan lejos, sucumbimos una mañana

Cuantiosa vida
Como la perla del sensei
Que adorándola como el bombo adora a la zamba
Le crepitó lo siguitente:
Metete con la luna
Metete con la aurora, que se volvió locutora de mis pasos
Metete con mi suelo al que suelo ir
Y con mi cresta de cuernos ensamblados
Cuando la ruptura se hiere se le cicatriza una continuidad de rumbos de astros
Es esa la posta del poeta que se le torcieron los bronquios al estornudar su inspiración
Elementos no posee este nivel de la mentalidad
Sólo el caos como objetivo de una minuciosa organización ajedreceada
Repito
Esta idea que se manifiesta no es caótica, sino que los compartimentos cerebrales se han coordinado estrictamente para maximizar el ejercicio de la confusión.

Cierro los ojos y pasa la noche entera

Estoy en desacuerdo con la almohada.
Ese surtidor ya no surte suerte sino que me interroga y antes que luego me calla:
Tu cuerpo nació antes que tus opiniones
Sólo quiero leerte el libro de los ojos,
Efectuando la sinceridad esa a la que no se le atreve ninguna boca
Alimentarme, hoja por hoja, ojo por ojo
Y el promedio totalizador que hay entremedio:
¡Lo único que te inspira es tu nariz!

Respecto del pasado

El arbitrio ha conquistado la forma de aquella pelusa
La única coincidencia de los seres ha sido la del desencuentro
No hay nada mas octaédrico que un vientre excavando los subsuelos de la razón
La carrera es entre rápidos y veloces, y mi terruño de motricidades les destroza la largada
Asocio mi pata con un charco de mugre y me hago hermano del barro y su voz de lodo
Enfática la maldición de la rodilla
Quiero un pomelo, quiero un habitáculo ausente de cosas y de paredes

 Acerca del presente

Una literatura se me metió en el ojo
Agresiva ante mi yema, compañera de las pestañas
Aglutina gramáticas de lo que veo
Me reluce la penumbra, y me embadurna los episodios
Estoy quebrantado, los robots ya no son metálicos
Ahora vienen con sus carnes y sus huesos
A administrar los pabellones del pensamiento
Rebotar al corazón y su funcionamiento
Subime a lo sublime, pata mía y embarrada
Quiero deshacerme de mi lagaña y no morir ahora
Y para aquello debo contestar

La pregunta del futuro

¿Cuál gabinete intergalático es el espónsor de mi subconsciente?
¿Cuál imán cósmico jugó a difundirme humano sobre la tierra?
¿Y cuál a difuminarme como migajas entre las muelas de la huesuda muerte?
Los estratos esparcidos del barro se exigen como atletas para llegar hasta mi aliento
Allí habría el caos de estar más cerca de la luna
Allí habría una certeza sin pulmón
Allí habría la revuelta de la quietud
Allí habría un sensor en cortocircuito con la lengua
Pero encima de la cima no hay nada de lo que habría
Hay solamente lo que hay
Unos restos de un pomelo

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