sábado, 30 de mayo de 2020

Un puchito

Lo que me sulfura esta noche de luna hecha diamante
es que escribirte algo que lo consideres atendible
legible, soportable, atentamente sentible
Y lo tengo montado a Pitágoras sobre mi estadía
En una silla de mimbre, la que amamos sus costuras,
Y me duele la dialéctica de que si o de que no
De que quizás me tocás la vida y quedo tarado
Así como la muerte reposa sobre una esquina de mampostería
Y soy malherido por la constancia de vos y de aquella
De sus paraísos infernales
Y de toda la lógica refutable que circuita mi corazón
Traigo todas mis artimañas que son como soretitos en el bolsillo
No quisiera que tengas que lidiar con ellas
¿Cómo puedo, para que puedas estarnos con nosotros mismos
y al mismo tiempo no tener que embadurnarte con este cuento?
Pudieran venirnos a salvar los guardametas de la muerte
Pero a mí que no me salven nunca
Quedensé con sus cornetas de fieles fierros
Con esa karmática carencia de náusea
De la pólvora química de que me hace sentir mal
(cuando todo esta tanto mal)
¡La elijo a ella yo!
¡Soy yo el que elije soportar lo insoportable!
No me venderán miel ninguna
Ni me acostumbro a tanta costumbres
Ni me aflojo ni me desalojo
No me quedan bien sus amores
Jadeándose y retorciéndose en furgonetas yanquilandias
Soy el insomnio adormecedor que nunca suele suceder
El que no contempla ninguna mar
Soy un drástico sin talento
La combineta más perforadora
De la que se tenga olvido

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