En Villa Pueyrredón, al menos, es así. Los pájaros arreglan relojes.
Se te va de hora el pulsera, o se te rompe el cucú, por caso. Entonces lo que hacés es dejarlo en la ventana y al ratito aparece un pajarito y se lo lleva a arreglar.
Claro que hay especialidades, no cualquier pájaro te va a arreglar cualqueir reloj. Por ejemplo, si el reloj anda a pilas, se lo lleva el ornitorrinco que tiene su nido en un taller de la Philips. Si es un reloj pulsera, de los que cargan la cuerda con el movimiento del brazo, se lo tenés que encargar a las cotorras o al pájaro carpintero, aunque hay que tener mucho cuidado porque sus gremios están en pica. En cambio, si es un cucú no hace falta decir que el monopolio lo sostiene el Sindicato Pajaito Cucú. Por último, si es un reloj grande, o uno de pared, basta con entregarlo a algún pajarón como ser un pavo o un ñandú.
lunes, 22 de septiembre de 2008
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