Rectángulo: Tomar el té
Acutángulo: No hay nada más que té
Obtusángulo: No sea obtuso, ángulo. O mejor dicho sealó un poco. Si hay té al menos hay también agua, agua caliente, hierba y hierba caliente, todo eso además de té.
Rectángulo. Quiero té, té y nada más que té
Acutángulo: No me busque, cocorito, que me puede llegar a encontrar.
Obtusángulo: Lo busco porque tengo mi radar positivo negativo, aunque le juro que sólo detecto paralelepípedos poliedros, y otra sarta de superficialidades o superficies.
Acutángulo: No me encuentra porque tenemos al señor té en el diome
Rectángulo: Té de tilo. Té de taza. Té torrontés.
Obtusángulo: A ese otro no lo puedo ni ver. Es mi límite, el insurrecto. No lo entiendo, pero lo tiendo, mentiende?
Acutángulo: Cuál el mandato tuyo? Cuál la comisaría de tu fallo? Cuál la justicia que te adeuda?
Obtusángulo: Mis crímenes los cometo yo, los rezo yo. Uno por uno forman el aparato de mi tecnología. Son el equipo radiofónico con el cual me coso el cierre de los ojos
Rectángulo: Tecito, tecito. Tomito tecito.
Acutángulo: Como si fuéremos las ideas de Platón chamuyando nuestras leyes. Como si fuéremos la fábula del corazón del universo, al que aludiere su barbudo sucesor. Ay de quienes hallen neutra nuestra sombrilla, si sobre ellos se cierne la sombra que en su lecho respira.
Obtusángulo: Lo siento agudo, compatriota. Y le repito que Patria es nuestra casa. Patria hemisférica por cuatro. Patria cartagenal.
Acutángulo: Octogonalidad querrá decir, bestia mamotrética. Hereje de los numerales. Abecedaria en exilio. Hágase su trompa muda a la integral de mi oído.
Rectángulo: Té de tregua
domingo, 19 de junio de 2016
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