De un verde oscuro, se nutre mi sueño esta noche. Una suerte de cosquilla me pinta las paredes del abismo que llevo boquiabierto en el abdomen. Clavame un momento, pincel. Palmeame o te desmiento. O el día que revise mis luceros, te reinvento. Así sabré, si tu efecto es sanador. O si no.
Una nota repercute en el lugar vacío de la memoria. Me gusta la versión acústica, no extraño al recuerdo. Cada paso de su andanza queda fijo como un membrete. Como un sello quemando la piel. Como el sol cuando aparece, y las sombras vuelven a poblar el contrario lado de todas las cosas .
Esta no es su noche. Pobre fiera la luna mía. Redondeándolo todo con su curva de plata. Acariciando mi mufa pero sin exagerar. Estás fresca, luna grave, y me hace eso que te quiero más. Te aleteo como pajarito nuevo, con mis trazas de flamenco roto.
Madrugada de gresca me acorrala. De libros que muerden. De palabras que mastican, que me obligan al pensamiento, que me trotan el sentimiento, que me signo de interrogamiento. Tú no tienes consistencia, me dicen. Sólo eres el túnel de unas imaginaciones bastante fuleras.
Yo les digo.
Me la banco, palabras.
Manga de prepoteras.
En cualquier esquina.
Vengan por mí.
Vengan de a una.
Me la banco, palabras.
Manga de prepoteras.
En cualquier esquina.
Vengan por mí.
Vengan de a una.
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