Soy una cucaracha. Estoy nadando. Ya hace tiempo que tuve que aprender a nadar. Todas las cucarachas hace tiempo tuvimos que aprendimos a nadar, al menos las que estamos vivas. Yo antes vivía en la basura de la ciudad. Otras como yo tenían su nidito en el nidito de algún hombre.
El hombre, asesinado por el hombre. El hombre, el que no pudo soportar el agua, ese día que empezó a llover al revés, de abajo para arriba, ese día que desde los mares venía el agua a los ríos, de los ríos a las cloacas, de las cloacas a las ciudades, de las calles hasta las nubes. Al revés.
El hombre ya sabía nadar, pero no le servía, necesitaba tomar agua, y ya no había agua para tomar, sólo había agua para nadar.
Y muchos nadaron. Y muchos otros murieron. Y luego murieron los nadadores.
Y quedamos nosotras, las cucarachas nadando.
Ahora estoy alrededor del agua, sigo nadando.
Estoy sola, pero de lejos veo a otra cucaracha. Me acerco y veo que está sobre un pedazo de tierra. Es la primera vez en años que veo un poco de tierra.
Cuando llego la miro, le quiero preguntar dónde estamos, si por fin hemos llegado a algún lado, pero ella habla primero.
Me comenta que estamos muertas.
lunes, 13 de octubre de 2008
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