domingo, 19 de octubre de 2008

La Historia

La historia es un recuerdo colectivo, imàgenes y sonidos en las mentes de la sociedad. Un libro, un relato, son representaciones de esa idea.
La historia, columna vertebral del presente, que se sostiene en el mismìsimo coxis de la memoria, gira y gira sobre sì misma como puliendo los resabios del olivido para callarlo definitivamente.
Es entonces un grito, un alarido desesperado y trascendental sobre el silencio, y es a la vez esperado, esperado por quienes sòlo podemos esperar aferrarnos a ella para no seguir desapareciendo.
Es un grito y es una oreja escuchadora, oh si, la historia es tambièn una oreja que escucha los susurros que vienen del futuro, y que rebotan en el pasado, adionde toman enviòn para su salto final clavando su pie en los pueblos presentes.
Los pueblos presentes: Predestinados a ser los ùnicos responsables de sostener el manto insoslayable de la historia. De todas las historias. De cada historia. De miles de historias, miles de serpentinas entrelazadas que se hilvanan en el imaginario popular, que se entretejen para formar el propio manto que abriga a los pueblos en los frìos màs crudos.
La historia, el interruptor para encender la mirada. La nafta para reconocerse.
Una bolsa llena de espejos, ya no de colores, sino de olores, de perfumes que deja el tiempo en las narices de los hombres. 
Si el hombre protege su historia, la historia promete proteger al hombre

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