Me importa tu farol. Me ombligo en tu luna. Salto tu cielo, de estrella en estrella. Con tu noche me cubro. Me agazapo en vos, rodeado de luna tuya, de estrellas tuyas, de noche tuya.
Y por vos también desciendo. Bajo de vos a vos, de vos en vos. Procedo el descenso por tu ventanas. Miro adentro de cada una. Hay mas de diez, las he contado, pero algunas son difusas. No distingo si son ventanas o el brillo propio de tu superficie, porque en ambos me está permitido curiosear, en los dos puedo entrometer los ojos y descubrirte por adentro.
Allí, donde los prudentes no llegan, por rendirse ante las paredes opacas, ante la fascinación del mismísimo farol que los encandila. Ese farol del que aprendo cuando miro al interior de tus ventanas. Ese farol que me importa.
sábado, 1 de junio de 2013
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