Llegó el hombre por fin al Oráculo, había sólo una puerta y un espejo en una gran sala vacía. Allí era donde el Oráculo le presentaría por fin el último desafío para acceder a la Verdad.
Estaba exhausto, sediento, y con el cuerpo dolorido por la travesía. A pesar de sus dolencias, hizo silencio para escuchar al Oráculo.
"Mírate a los ojos, y dime si verdaderamente crees que eres digno de la Verdad" - dijo la voz.
El hombre se miró al espejo, había en sus ojos el sufrimiento de los días pasados, pero un brillo de gloria asomaba por los días venideros.
"Claro que sí, Oráculo, soy verdaderamente digno de la Verdad" - gritó el hombre
"Te pedí que te miraras a los ojos. A cambio, osaste mirarte al espejo. No eres más que un cobarde" - dijo el Oráculo.
La puerta permaneció cerrada.
viernes, 21 de junio de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario