Me tenés cabezón, entrándole con un licor a esta ficción de la realidad.
No puedo enfrentar tantos gnomos con libros de psicoterapias, mientras la dama trama drama.
Me arrumbarías hasta la sombra de focos si me arrimara un poco.
Entrometieras escrúpulos entre mis fanatismos, Si me animara un poco
Somos una manga soledades, en estricta libertad, en precisa exactitud.
Afirmamos las cuestiones que nos negamos.
Abandono lo que te estoy diciendo, abandono las imágenes de las imaginaciones.
Silbo bajito cuando se me olvidan las melodías.
Mientras los electrodos de mi cerebro tratan de rememorar cuál canción era lo que era la canción.
Agujero mental puro. Hueco insólito y solito entre recuerdos vagos.
¡Que se pongan a laburar!
Me nace un ímpetu de voluntad fascista contra mis propias redes neuronales.
Si fuese fascista me asesinaría.
¿Qué habrá sido de la canción que canturreaba? Se pone más dulce, más insólita, al ser desconocida.
Me cuento un cuento, que recibo extraordinariamente como novedad.
El microcosmos se enamora del macrocosmos. Estamos hablando de que los cosmos son homosexuales: Horror de los trogloditas, igualdad de género cósmica, nacional y popular.
Hoy nacieron miles de mariposas. Sentite poderoso.
Y murieron miles. Sentite inútil.
Un coche viejo sigue enamorado de una moto que pisó hace nueve años.
La moto murió también de amor, por un gato que esquivó.
Y el gato se enamoró de un caballo.
Y el caballo se murió de inmóvil.
La vida es como el ajedrez, relinchó cuando agonizaba.
Si no movés, perdés por tiempo.
sábado, 31 de octubre de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario