¿Qué estabas haciendo, agosto, cuando vino por mí la revancha de la horqueta?
La letra marcial bebía de la tinta a sorbos, gorgoteando palabras de gotas
Vertió su alma en un cuenco oscuro, y la sacó por fin chorreando la sangre azul con la que se escriben almas como la suya.
Una gota es una gota, dos gotas son un río.
Y los poetas andan diciendo sobre ríos de lágrimas, ríos de sangre, ríos de tinta, ríos de agosto, pero nunca ninguno nadie mencionó al otro río, al estandarte, al rabioso río de agua.
¡Río de agua!
Como si fuese obvia la acrobacia líquida que lo fecunda desde el útero de la catarata.
Como si no transitara ancho y estridente sobre su ruta de piedra molida, incluso bajo la luna apagada.
Como si no portara montones de burbujas de pausas de agua de río de agua con pausas de burbujas de a montones portadas, sí ¿cómo no?
No paro de conquistar pacmans, dijo el fantasma.
Dijo, y me conquistó.
miércoles, 22 de agosto de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario