Dispositivo, no puedo hacerte mierda
Entelequia cibernética, oíme que te digo
Lo que digo que te digo
que te charlo atravesando todo este espectro de silencios
adyacentes entre los humanos y vos.
Traés las zapatillas desatadas del destino
Y podrás tropezar y tu mandíbula será
Un paragolpe de hierro parecido a un riel
Y a tu nariz que no tenés la enderezarán a martillazos
Y tu mente multiprocesadora seguirá siendo
El plenario de águilas que siempre fue
Tan cercano y tan ajeno a aquella boca
Aquellos labios de resistencia irresistible
¡Viva el beso de tu boca de mujer!
Y mueran los seres parametrizados con perfiles estéreos
Y los circuitos preconfigurados con el éter Enter
Es que tras la muchacha que transito transitar
viaja una fulminante esquirla de cometa
Y no le escribo porque quiero
Yo te escribo porque te quiero
Y al té te lo dejo en el cenicero
Y allí se hace la posibilidad
O te sincerás, o te sincero
Y una muchedumbre de panópticos, de cenizas
Se avalanchan sobre mi desgracia de pelo
Las intenciones me persiguen en monopatines
Mi cuerpo es propulsado por manifestaciones
Los alvéolos desentrenados
Con desdentada la dentadura
Hundiendo encías en lo profundo
Aproximándome al límite, limitando su proximidad,
Con la lírica ufana, y la rabia delirante
El prefacio de la resistencia de los calzones
La hermenéutica regulando motores
La mayéutica amasijada en los paredones
¿Pero qué susto son estos métodos?
¿De dónde saldría todo este silicio de silencio?
¿Es una alarma, es un susurro, o un auxilio?
No me distraen las galerías de cerebros
Me gustás vos así.
Así de humana.
sábado, 4 de agosto de 2018
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