Ella me permaneció, y quizá me permanezca.
Estará, si es que quizá, adorando los metales de mi cementerio de bobinas
O flotando sobre los juncos de mi pelvis
O bebiéndome la sangre para verterla en la carótida yugular
Ella me permaneció, y tal vez me permanece,
es que entonces me bebo un doble vino
y me hurgo con el hígado mis adentros
Y si me permanece se esconderá entre las costillas
Y me dará risas, y disimularé que estoy serio
Ella me permaneció, y puede que siga
Será sutil como el ruido de una esponja
O ligera como el canto de la espuma
Pero no escatimará abrazarme si me siento mal
Nunca escatimaba nada ella
Ella me permaneció, y existe la posibilidad
que su permanencia haya portado un vencimiento
Esa fecha pertenece al pasado o al futuro
Pero no me importan esos dos
Dos pedazos de sermones embusteros
Ella me permaneció, y si ella estaba
Yo empujaba esta palabra, y fue testigo
O tal vez me la dictó desde el ombligo
Y quizá no sea éste mi poema
Y quizá me lo dictó de despedida
lunes, 27 de agosto de 2018
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